El coco fermentado es muy fácil de incorporar al día a día: cremoso, vegetal y sin lácteos, funciona igual que un yogur o un kéfir. Aquí tienes ideas sencillas para disfrutarlo en cada comida.
En el desayuno
La forma más fácil: una cucharada generosa con fruta, granola y semillas. Prueba el bol de coco con fresas, kiwi y granola, el parfait con frutas y semillas o un pudín de chía con arándanos. Para algo más contundente, los panqueques de plátano y coco fermentado.
En batidos y smoothies
Añade un par de cucharadas para dar cremosidad y un punto ácido. El smoothie de fresa es un buen punto de partida; con el formato bebible, más líquido, es aún más fácil de batir.
En salsas y cremas saladas
Sustituye la nata o el yogur en salsas y dips. Pruébalo en el rigatoni con salsa cremosa de tomate y coco, el dip cremoso de pepino o como aderezo de ensalada.
En postres
Da cremosidad a postres sencillos como los vasitos de coco, chocolate y plátano.
¿Se puede calentar?
Sí. Aguanta bien en salsas y platos templados; añádelo al final de la cocción para conservar su textura cremosa.
Elige tu formato
Natural 125 g para probar o llevar, natural 500 g para toda la semana y tipo kéfir 500 g, más líquido y bebible. Encuéntralos en tu punto de venta más cercano.