Cocinar sin lácteos: lo que funciona y lo que no

Verduras cortadas sobre una tabla de madera en una cocina

Cocinar sin lácteos no consiste en imitar. Consiste en entender qué hacía el lácteo en cada plato —dar grasa, dar acidez, dar cuerpo— y resolver eso con otra cosa. A veces es inmediato. A veces hay que cambiar el orden de los pasos.

En frío sale bien casi siempre

Salsas frías, aliños, dips, cremas para untar, desayunos: aquí un fermentado vegetal entra sin discusión. Aporta cuerpo y un punto ácido que levanta el resto de los ingredientes.

Un truco: sal y ácido antes que grasa. Si aliñas primero con sal y limón y añades la parte cremosa al final, el sabor queda mucho más definido.

En caliente, siempre fuera del fuego

Este es el error clásico. Cualquier preparado ácido y cremoso —lácteo o vegetal— se corta si hierve: la grasa se separa del resto y aparecen los grumos.

La solución es la de siempre. Apaga el fuego, espera un minuto y entonces incorpora. Y si la salsa tiene que quedarse caliente un rato, atempera primero: mezcla dos cucharadas de la salsa caliente con la parte cremosa, y devuelve esa mezcla a la olla.

En repostería, mira la acidez

Un ingrediente ácido reacciona con el bicarbonato y genera gas: eso es parte de lo que hace que un bizcocho suba. Si sustituyes un lácteo ácido por un fermentado vegetal, que también es ácido, la reacción se mantiene y no hay que tocar nada más.

Si en cambio lo sustituyes por una bebida vegetal neutra, sí hay que compensar —normalmente con una cucharadita de vinagre o de limón— o el bizcocho saldrá más denso de lo que esperabas.

Lo que no va a funcionar

Fundir. Un fermentado vegetal no se estira ni gratina, porque eso depende de la caseína de la leche y aquí no la hay. Si el plato necesita que algo se funda, esa no es la sustitución: busca otra.

Tampoco esperes que una base de coco desaparezca en el plato. Sabe a coco. En unas cosas eso suma muchísimo —curry, boniato, lima, pimentón, garbanzos— y en otras no encaja. Mejor tenerlo en cuenta antes que después.

La regla corta

En frío, libre. En caliente, al final. En dulce, mira la acidez. Y si el plato pide que algo se funda, cambia de estrategia.

Tres de las sustituciones de las que habla este artículo están resueltas en recetas: el aderezo de ensalada, el dip cremoso y la salsa para pasta. Para cocinar, el formato de 500 g es el que cunde.

Encuentra COCO by Angela en tu tienda más cercana.

¿Quieres probarlo?

Nuestro coco fermentado está en puntos de venta de toda España y Portugal. Busca el más cercano a ti.

Dónde comprar