Mucha gente nos pregunta qué ocurre dentro de nuestro obrador antes de que un tarro de COCO by Angela llegue a su mesa. La respuesta corta es: tiempo, coco y poco más. La larga la contamos aquí.
Empezamos por el coco
Todo arranca con la pulpa del coco. Trabajamos en lotes pequeños, porque es la forma en que mejor controlamos la textura y el sabor de cada tanda. Antes de fermentar, preparamos una base de coco cremosa que será el punto de partida de todo lo demás.
La fermentación, sin prisa
Con la base lista, entra en juego la fermentación. Aquí no hay atajos: dejamos que el tiempo haga su trabajo a la temperatura adecuada, día tras día, hasta que el coco desarrolla su carácter. El resultado es una textura cremosa y un punto ácido parecido al del kéfir, pero elaborado solo con coco y sin lácteos.
Nada que no reconozcas
No añadimos azúcares añadidos ni aromas artificiales. Por eso la lista de ingredientes es tan corta: es justo lo que esperas encontrar y nada más. Lo puedes comprobar tú mismo en la etiqueta de cada tarro.
Del tarro a tu cocina
A partir de ahí, el coco fermentado es tuyo: a cucharadas, en el desayuno, o como base de recetas dulces y saladas. El formato de 125 g es ideal para probarlo por primera vez; el de 500 g, para quien ya lo tiene en la nevera cada semana.
Si quieres entender mejor el proceso, te lo explicamos en qué es el coco fermentado y cómo se elabora. Y cuando quieras probarlo, encuéntralo en tu tienda más cercana.